Concertar es el camino hacia una convivencia pacífica. Así lo demuestra este pacto acordado en el 2002 entre las comunidades indígenas y campesinas de la Cuenca del Río de las Piedras. Tras acordar el uso del agua y la tenencia de la tierra, esta iniciativa es un ejemplo de gestión comunitaria y de apropiación de los espacios de participación.