En 2001, con el objetivo de parar el avance del ejército y los paramilitares, grupos guerrilleros sembraron de minas antipersona los campos de Micoahumado y sus caminos. En 2003, el pueblo se organizó en una Asamblea Constituyente y creó un comité para pactar una tregua entre las tres partes armadas, permitiendo así que la guerrilla desminara las zonas afectadas.
Micoahumado es uno de los primeros casos a nivel mundial en el que la ciudadania se organiza y convence a actores armados no estatales para desminar un territorio.