Desde 1999, la comunidad de Tarso (Antioquia) ha impulsado la formación de ciudadanos actores de su propio desarrollo y que se involucran activamente en los asuntos de la población. Con el apoyo del gobierno municipal, la Iglesia Católica, empresas privadas y organizaciones internacionales, el municipio ha crecido política y económicamente y se ha protegido del conflicto.